Piromanos de la Oscuridad

...Ves cosas y dices, ¿por qué?, pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no?...

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Nombre: Qala Uma
Ubicación: Latinoamerica, Peru

"...LLEVAR UN ESCUDO NO SIGNIFICA QUE ERES DEBIL, SIGNIFICA QUE TIENES ALGO O ALGUIEN A QUIEN PROTEGER."

10 de enero de 2026

El Guardián Silencioso

 LLAMÉ "INMADURO" A MI PADRE DE 55 AÑOS PORQUE SE PASABA LAS NOCHES JUGANDO VIDEOJUEGOS EN LUGAR DE "HACER ALGO PRODUCTIVO". CUANDO ENCENDÍ SU CONSOLA DESPUÉS DE SU FUNERAL, CIENTOS DE MENSAJES DE DESCONOCIDOS ME HICIERON LLORAR.


Mi padre trabajaba de conserje en una escuela secundaria. Era un hombre gris, callado y cansado. Pero al llegar a casa, se transformaba. Se ponía sus auriculares, agarraba el control de la consola y se sumergía en un juego de rol online llamado "Reinos Olvidados" hasta las 2 de la mañana. Yo, que era un joven ejecutivo "exitoso", lo despreciaba por eso. —"¡Madura, papá!", le gritaba. "¡Tienes casi 60 años! ¡Deja de matar dragoncitos y haz algo con tu vida! ¡Me das vergüenza!". Él solo sonreía tímidamente y decía: "Aquí soy útil, hijo. Aquí me escuchan". Yo rodaba los ojos y azotaba la puerta.


La semana pasada, un infarto se lo llevó de golpe. Después del entierro, fui a su casa a recoger sus cosas para venderlas. Vi la consola vieja llena de polvo. "Basura", pensé. Decidí formatearla para venderla en eBay. La encendí. Su usuario, "Guardian_Silencioso", se conectó automáticamente. Inmediatamente, la pantalla se llenó de notificaciones. Ping. Ping. Ping. Eran mensajes privados. No eran 10, ni 20. Eran cientos. Y no paraban de llegar.


Abrí el chat del gremio. Lo que leí me dejó sin aliento. —"Guardian, ¿estás ahí? No te conectaste ayer. Te extrañamos". —"Guardian, gracias a lo que me dijiste la otra noche, tiré las pastillas a la basura. Hoy hablé con mis padres. Gracias por salvarme". —"Oye viejo, mi esposa me dejó, necesito tus consejos, entra por favor". —"Guardian, soy el chico de Brasil al que le pagaste la suscripción el mes pasado porque no tenía dinero. Ya conseguí trabajo. Te lo quiero devolver".


Empecé a leer el historial de chats. Mi padre no se pasaba las noches "matando dragones". Se pasaba las noches patrullando las zonas de inicio del juego, buscando a jugadores que parecían solitarios o deprimidos. Había creado un "gremio" que en realidad era un grupo de apoyo emocional camuflado. Aconsejaba a adolescentes con bullying, escuchaba a hombres divorciados, consolaba a gente enferma. Usaba ese mundo virtual para ser el psicólogo y el amigo que no podía ser en el mundo real porque nadie le daba la oportunidad. Para mí era un conserje aburrido. Para ellos, era un héroe legendario, un sabio de nivel 100 que nunca juzgaba y siempre tenía tiempo.

Escribí un mensaje global en el chat: "Soy el hijo de Guardian. Mi padre falleció el martes". El servidor entero se quedó en silencio. Y entonces, ocurrió algo increíble. Miles de avatares empezaron a teletransportarse a la plaza central del juego. Guerreros, magos, orcos... todos se arrodillaron en círculo alrededor del avatar desconectado de mi padre. Encendieron antorchas virtuales. El chat se llenó de un solo mensaje repetido mil veces: "Honor al Guardian".



Lloré frente al televisor como un niño. Yo juzgué a mi padre por su "vicio", sin saber que él estaba salvando vidas reales a través de una pantalla. Él no escapaba de la realidad; él estaba arreglando la realidad de otros.


No vendí la consola. Ahora, cada noche, me conecto yo. No juego muy bien, pero me siento en la plaza virtual y escucho a quien necesite hablar, intentando mantener vivo el legado del hombre más grande que conocí: mi padre, el conserje.


Reflexión Profunda para llevar:

El impacto de una persona no se mide por su puesto de trabajo, sino por cuántas vidas toca.

Vivimos en un mundo que desprecia lo que no entiende. Vemos a alguien mayor jugando, o a alguien con un hobby "raro", y lo etiquetamos de inútil. Pero la bondad encuentra caminos inesperados. Ese padre encontró en un videojuego la herramienta para ejercer su vocación de ayuda que el mundo real le negaba. Nunca asumas que alguien está "perdiendo el tiempo" solo porque no está ganando dinero. Quizás está ganando algo mucho más valioso: la gratitud eterna de un extraño al que le salvó la vida con una simple conversación.


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